Durante años, la sostenibilidad se comunicó con un informe anual en PDF que pocos leían y casi nadie podía verificar. Ese modelo está quedando atrás: hoy la pregunta ya no es «¿qué dice su empresa?», sino «¿dónde está la evidencia?».
Quién está pidiendo datos
- Inversores: según la encuesta ESG 2025 de BNP Paribas a 420 inversores institucionales de 29 países, el 87 % mantiene sus objetivos ESG y de sostenibilidad.
- Clientes corporativos: las grandes empresas necesitan la huella de sus proveedores para calcular su propio alcance 3.
- Licitaciones y financiamiento: cada vez más pliegos y líneas de crédito incluyen requisitos ambientales y sociales.
- Reguladores: varios mercados de la región avanzan en requisitos de reporte; Chile, por ejemplo, exige desde 2022 que sociedades anónimas abiertas, bancos y aseguradoras, entre otras entidades, incluyan información ESG en su memoria anual, a través de la Norma de Carácter General 461 de la CMF.
La confianza se perdió; los datos la recuperan
Una encuesta de Blue Yonder realizada en 2025 a más de 5.000 consumidores encontró que solo el 20 % cree que las marcas comunican con exactitud sus esfuerzos de sostenibilidad. Frente a ese escepticismo, los mensajes generales ya no alcanzan: lo que diferencia a una empresa es poder mostrar indicadores concretos, actualizados y con su respaldo.
Qué cambia cuando la evidencia es pública
- Menos fricción en auditorías y licitaciones: la información ya está ordenada y disponible.
- Mejor conversación con inversores: los datos responden antes de que lleguen las preguntas.
- Protección frente al greenwashing: lo que se comunica coincide con lo que se mide.
- Mejora continua visible: los avances se ven en el tiempo, no una vez al año.
La sostenibilidad sin evidencia es marketing. La sostenibilidad con datos es estrategia.
